Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

Historia general del pueblo dominicano 127 El racismo científico de Balaguer Las propuestas personales de Joaquín Balaguer para legalizar al trujillato fueron en la misma dirección que las de Peña Batlle en numerosos aspectos. Sin embargo, presentó particularidades de cierta importancia. Balaguer in- cursionó mayormente en la historia cultural y literaria del país, aunque tenía bien definidos criterios acerca de la historia dominicana en su conjunto. 153 Esto le permitió hacer una obra en que integraba cultura y política. Dado que fue secretario de Educación en el primer lustro de la década de 1950, algunas obras suyas se oficializaron, como el manual de historia literaria y la biografía de Duarte. 154 Con el enaltecimiento de Duarte se pronunciaba como un disidente de la glorificación de Santana; se cuidó de no atacar a este, pero presentó a Duarte con tales atributos místicos, que podía rivalizar con Trujillo. Pese a ser un político, Balaguer dejaba implícito el criterio de que la por- ción más noble de la historia era la cultural. Pero no dejó de conectarla con la política, como hizo en las semblanzas de personajes conspicuos. 155 Admiraba el talento más que los principios, al tiempo que utilizaba un molde retórico para la elaboración histórica, en el que las ideas brillantes ocupaban la cima de las acciones trascendentes de los individuos. En búsqueda siempre de la repercusión política de la elaboración histó- rica, la apología de Trujillo lo llevó a un tipo de obra distante de los estudios literarios. Exacerbó el irracionalismo al ponderar el impacto de Trujillo como solución al carácter trágico de la historia dominicana, una suerte de desafío de la voluntad divina. 156 Trujillo, por tanto, no era sino la emanación postrera y salvadora de esta acción de Dios. En su obra capital La realidad dominicana, desarrolló la conexión entre la vigencia del régimen y las líneas fuertes de la historia dominicana. 157 En ese libro expuso la tesis de que, antes de Trujillo, el Estado dominicano carecía de la condición de entidad soberana: estaba sujeto a la intervención extranje- ra, le faltaba el control territorial y no había promovido el crecimiento de la población; solo Trujillo había sido capaz de emprender la resolución de esas carencias fundamentales. Respecto a la primera, al retomar el control sobre las aduanas, mediante el tratado de 1940 con Estados Unidos, fue que el país alcanzó el estatus de so- beranía propio de las naciones. Respecto a la segunda carencia, con la afirma- ción de que antes de 1930 no había un verdadero Estado por no haber logrado control del territorio a través de la consolidación de la frontera, justificaba la matanza de haitianos de 1937 como el momento en que se afirmó el dominio

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