Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

Historiografía dominicana 84 se le integraba a la cultura española como manifestación de una actitud supe- rior, originaria del pueblo dominicano. 56 Aunque no reprodujese en la novela el programa ultramontano, recomponía, a la sombra del indigenismo román- tico, una idealización del pasado colonial, nueva coartada para enaltecer el espíritu hispánico. Una estrategia similar de aprehensión del pasado histórico en clave lite- raria fue la adoptada por Javier Angulo Guridi. Él y su hermano Alejandro se contaron entre los escasos emigrados de nivel cultural que retornaron al país desde Cuba tras la creación del Estado dominicano. Javier Angulo Guridi fue uno de los promotores del indigenismo, que instrumentó como coartada para sustentar una cosmovisión conservadora. 57 En sus posturas políticas se adscribió a un matiz agresivo, enemigo de todo principio nacional, defensor de la anexión a Estados Unidos. Tal imperativo lo trasladó a un examen de la historia dominicana. Sus ensayos fueron publicados mayormente en el Boletín Oficial, que dirigió durante los Seis Años, el cuarto periodo gubernamental de Buenaventura Báez, cuando se acordó la integración del país como territorio de Estados Unidos. De nuevo, la justificación de una anexión radicaba en ser el único medio para superar la amenaza del enemigo haitiano y sus cómplices dominicanos del liberalismo, elevados a una condición revolucionaria tal que los asimilaba a delincuentes. 58 E l liberalismo narrativo A partir de 1865, con la derrota de la Anexión a España, el conserva- durismo dejó de ejercer la hegemonía de otrora en los medios cultos. Casi todos los letrados, de una u otra manera, adoptaron el credo del liberalismo, entre ellos algunos que habían sido adalides del pensamiento conservador, como Tomás Bobadilla. Pudo ser parte de una coartada para lograr oponerse a Buenaventura Báez, el viejo enemigo dentro de la Primera República y en lo adelante jefe único de la tendencia conservadora, que seguía identificada por su programa anexionista. Pocos letrados acompañaron a Báez, y ninguno, salvo Javier Angulo Guridi, hizo incursión en la historicidad, por lo que la hegemonía en este terreno, al igual que en toda la producción cultural, pasó a quedar en manos de los emergentes liberales, casi todos formados en los años anteriores a la Anexión a España. Esta diferencia da cuenta de un giro cualitativo entre los reducidos estratos cultos. Mientras los predecesores no pasaban de la condición

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